• clarayconcisa

Los problemas a la sombra de un colectivo idealizado

Las redes sociales, en especial Twitter, nos empujan como entes sociales a compartir nuestra opinión en plena libertad (más o menos, que alguna mordaza sí que nos acecha). El hecho que tendemos a ignorar cuando hacemos uso en redes de nuestra libertad de expresión y opinión es que, al hacerlo, nos exponemos a recibir a cambio una respuesta -favorable o no-. En este momento, los debates "en línea" se convierten en aquello en lo que siempre nos hemos sentido a gusto: ignorar el fondo del mensaje y la crítica para así faltarnos el respeto sin considerar el diálogo como un puente entre mentes para pavimentar el camino del activismo. Porque hace tiempo ya que las ideologías se ramificaron, que dejamos de hablar y olvidamos el bien común para centrarnos en el más puro individualismo egoísta. Dejamos de ser un colectivo para ser un individuo con ciertas características en común con otros, y es aquí donde nace la problemática del activismo. Este nacimiento desarrolla más tarde una realidad silenciada, un colectivo LGBT -aunque podría ser cualquiera- con problemas barridos bajo una alfombra arcoiris en pos de la idealización de las personas que lo conforman. Porque si no somos ángeles, no merecemos hablar de nuestra identidad de género, ni de nuestra orientación sexual, ni reivindicar la libertad de expresión de género.


La necesidad de una aprobación y validación social constante llevan al colectivo a modelar a base de golpe de cincel los problemas que se sufren en él con tal de crear una "realidad" más bella y amable a ojos ajenos. Pero para reivindicar nuestros derechos, tenemos que conocer nuestra realidad, no atacar a quienes intentan visibilizarla. Y aquí nace el debate que ha suscitado tanto revuelo en Twitter la última semana: la diferencia amplia de edad entre hombres gay a la hora de tener relaciones y acoso.


Cuando un chico usa las redes para visibilizar la situación de acoso que muchos chicos jóvenes sufren por parte de hombres más mayores y la respuesta de un conocido activista LGBT es tacharlo de "edadismo puro y duro" y compararlo con discriminaciones como el racismo... Joder, ¿dónde vamos a llegar? De aquí nacieron acusaciones de pedofilia, pederastia y se desearon vueltas al armario. Porque, pudiendo poner la primera cosa que se nos pase por la cabeza, ¿por qué reflexionar sobre una problemática sistemática y seria sin tomarnos el tema como un insulto? ¡Se crea el #NotAllMaricas para justificar esto, wow!


¿Y si, tal y como sucede con el machismo, en lugar de usar un #NotAllMaricas, intentamos ponernos en el lugar de las personas que sufre directamente la problemática, que no son pocas? Porque el hecho de que no sean pocas, lo convierten en algo sistemático. Y, por consecuencia, algo sistemático deja de convertirse en un asunto aislado e individual para ser algo derivado de una educación y una cultura cuya estructura jerárquica lo contempla en sus cimientos. Entonces, en lugar de pensar en uno mismo, si te identificas como un hombre que se siente atraído sexualmente hacia hombres más jóvenes, como persona acusada de acoso cuando alguien visibiliza esta situación, piénsate tu conducta. Si te ofendes, quizá hay algo en tu conducta que a ti mismo no te cuadra (¡qué casualidad, como en el #NotAllMen!)


A la gente joven puede atraerle gente mayor. A la gente mayor puede atraerle gente joven. Pero cuando hombres jóvenes se sienten acosados por hombres mayores y esto ocurre con mucha frecuencia... Perdona, pero aquí existe una relación de poder. Y no, Paco Tomás, esa relación de poder, "sin el componente de género", en un sistema heteropatriarcal, SÍ EXISTE. Tu tweet te retrata un poco.


¿Sin el componente de género? ¿Qué ha pasado con el género entonces? ¿Cuando dos personas son del mismo género, algo mágico las hace no tener género? No se elimina el componente de género, sigues siendo hombre, por mucho que seas homosexual. La más marica también es hombre. Esto no quiere decir que no se sufra homofobia, ni misoginia bajo una máscara de plumofobia; quiere decir que, a pesar de esto, sigues siendo hombre. Y, por muy gay que se sea, se puede acosar, y hay que gritarlo, porque hay hombres víctima de acoso sexual por parte de otros hombres, ¡y es una problemática del colectivo! Si tú te metes a Grindr y un señor de treinta años más que tú te abre conversación con una 'fotopolla' indeseada, te está tratando como un cacho de carne. Si en un colectivo donde imperan los armarios, sobre todo en las duras adolescencias, los jóvenes no encuentran a gente de su edad con las que intimar porque hay pocas fuera del armario por miedo y, en consecuencia, solo se sienten deseables por hombres mucho más mayores que ellos y con más experiencia: algo pasa.


El componente de género está presente aquí. Porque, heterosexual u homosexual, existen muchos hombres, y hombres mayores, que se sienten con el derecho de tratarte como un objeto sexual. Y si alguien quiere denunciarlo y a te atraen los chicos jóvenes, no puedes callarle por visibilizar el acoso que sufre porque "pueda dañar la imagen del colectivo" o porque "las personas que a ellos le dan grima han luchado mucho para que ellos puedan follar con quien quieras". Todo el mundo tiene gustos, pero nuestros gustos sexuales y fetiches nacen en personas que viven en sociedad, por lo que estamos influidas por las dinámicas de poder, estructuras y cultura que nos rodean. Si te gusta la gente joven, no tienes que castigarte, pero sí reflexionar de dónde puede proceder ese deseo (¡tal y como todes debemos hacer con todos nuestros gustos!). Y sí, Paco Tomás, sigues siendo un hombre por mucho que te atraigan hombres -jóvenes-, y el componente de género y la relación de poder llegar cuando tú, mayor, has tenido la oportunidad de sumar muchas más experiencias que alguien joven, que puede entregarse a un encuentro sexual por sentirse presionado por la sociedad, incomprendido (y únicamente deseado por hombres mayores), inseguro, e inexperto (con ganas de sumar experiencias, sin estar del todo seguro de si es lo que desea). Y esto es una relación de poder basada en género y en edad, porque la edad te da experiencia.


Porque si yo, siendo mujer, no me siento cómoda con hombres mayores llamando mi atención en la calle o escribiéndome en redes para ligar conmigo, tampoco tienen porqué sentirse cómodos hombres cuando les ocurre lo mismo. Porque ser marica no te excluye de causar esto, porque el componente de género sigue ahí, pero también lo sigue el de la edad. Y no, no es edadismo, no es que las personas más mayores deban anular sus deseos sexuales, sino que al ser más mayores, existe una relación de poder. Porque la relación de poder por edad existe, independientemente de género, también. Y en este caso, actúan ambas, sea acoso repetido a una persona o sea un hecho que ocurre con frecuencia en general.


Ah, otra cosa. Que por haber luchado por los derechos LGBT no te hace ángel, ni mucho menos libre de equivocarte. La deconstrucción nos acompaña toda la vida. El colectivo agradece la lucha que nos ha hecho llegar donde estamos hoy, pero no podemos permitir que el camino termine ahí. Ahora es nuestro turno, y al igual que las personas activistas que nos preceden lucharon por las causas que en el momento le oprimían, ahora nosotras tenemos que visibilizar las nuevas problemáticas que engloban al colectivo: estén dentro o fuera de él. Porque el componente de género sigue ahí, porque la violencia sigue ahí, porque la discriminación por estándares de belleza sigue ahí.


Admiramos vuestra lucha. Dejad que hagamos la nuestra, animaos a beber de ella, a deconstruiros día sí y día también. Porque en el momento en el que nos sentimos satisfechos con lo hecho e ignoramos que la realidad cambia y evoluciona, es cuando nos sabemos héroes e ignoramos la lucha que sigue.


Y tenemos que luchar por nuestros derechos como colectivo, pero no pintándonos en colores arcoiris para ser más amables. Es cierto que por nuestra orientación sexual o identidad de género no debemos consentir, porque no es justo, ser discriminados; pero tampoco podemos maquillar la realidad del colectivo como si todas las personas que pertenecen a él son seres de luz para conseguirlo. Porque hay personas imperfectas, hay personas malas, hay personas violentas, todo esto independientemente de si son cis, trans, heterosexuales, homosexuales, bisexuales, no binarias, blancas, negras o cualquier característica de la que la sociedad se sirva para discriminar. La causa es la causa, y la persona que la sufre es la persona que la sufre. Si hay malas personas heterosexuales, también las hay en el colectivo.


Es nuestro deber como colectivo visibilizar nuestros problemas. Porque en el colectivo existe violencia dentro del ámbito de la pareja al igual que en las parejas heterosexuales. Porque dentro del propio colectivo nos discriminamos. Porque las personas bisexuales tienen que soportar un "acabarás decantándote" por parte de gente del colectivo. Porque muchísimos hombres gay tienen que soportar que les digan que no son deseables por ser "afeminados" y que de esto nazca un estándar.


Tenemos que luchar, pero recordando que hay ocasiones en las que compartimos colectivo con el enemigo, porque no es la LGBTfobia la única lacra de nuestra sociedad.


— Karma, repartiendo karma.

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