• clarayconcisa

Películas de verano

Aunque por culpa del cambio climático posiblemente deje de existir el verano dentro de muy poco tiempo, parece que este año todavía no ha tocado.


Nos encontramos entonces en esta maravillosa época del año con temperaturas tan altas que apenas te dejan dormir por la noche o salir a la calle durante el día, turistas alquilando a elevados precios casas donde antes familias podían permitirse vivir, el esperado regreso de nuestros amigos los mosquitos… Y un largo etcétera.


¡Viva el verano! ¡Viva la gente! ¡Viva el plástico!

Pero no todo iba a ser negativo, no. Lo cierto es que la llegada del verano parece alegrar prácticamente a todo el mundo. Incluso a los que estamos trabajando, como yo, y no podemos disfrutar de esas largas y míticas vacaciones. ¿Qué es, entonces, lo que nos emociona? La idea tan firme que nuestra sociedad ha terminado construyendo respecto a él.


Hace mucho tiempo que el verano dejó de ser una estación más para convertirse en un concepto. Este fenómeno no es algo extraño que haya pasado de forma aislada, sino que es algo que ocurre continuamente, siendo el ejemplo más claro la Navidad.


Cuando pensamos en la Navidad, nos imaginamos muñecos de nieve (aunque vivamos en un secarral de Murcia en el que nunca nieva) y entrañables cenas en familia (aunque en la nuestra no pueda haber una sola comida en la que el tío Paco no comience a soltar burradas machistas, homófobas y racistas y la líe). Esto sucede principalmente porque en Navidad nos dedicamos a ver películas ambientadas de Navidad. Es lo que toca. Y estas deforman por completo la idea que tenemos sobre estas fechas. Nuestra cultura, sobre todo la audiovisual, ha terminado definiendo una época del año. Y este proceso continuará hasta llegar un momento en el que la Navidad solo viva en las historias.


Y el verano no es más que otro ejemplo de este curioso efecto. Y hoy, que no tengo nada mejor que hacer (o quizás sí, pero como me comprometí a escribir esto, es lo que me toca), he decidido que voy a hacer un pequeño recorrido por todos estos tópicos tan recurrentes que tienen las películas ambientadas en los meses de verano.


  • Amores de verano.

El amor está todas partes. O al menos eso dicen. Y eso incluye la playa paradisíaca a la que nos vamos (o al menos, a la que los personajes de las películas se van, que yo no tengo dinero para eso), el pueblo con encanto de tus padres (Call Me By Your Name), el campamento al que te mandan tus padres porque no te aguantan (Moonrise Kingdom, o incluso el comienzo de la tercera temporada de Stranger Things), un viaje en tren (Antes del Amanecer), o el viaje por toda Europa cuando terminas de graduarte (Mamma Mia! Here We Go Again).

A mí nunca me ha pasado, pero también es verdad que no soy Lily James, que supongo que eso influye.


Querida Lily James: Si lees esto quiero que sepas que estoy enamorada de ti.

Tremendos makeovers.


Los sorprendentes cambios de imagen en los que la protagonista se suelta el pelo y se quita las gafas y de repente todo el mundo se da cuenta de que siempre ha sido tremendamente atractiva no están, afortunadamente, reservados a las películas ambientadas en los meses de verano.

Sin embargo, sí que es verdad que en muchas películas y series se parte de la inteligente idea de que la mejor época para pegar el gran cambio son los veranos. Tus compañeros de clase no te ven probando tus fallidos intentos de cambio de estilo, y cuando vuelves ya tienes tu nueva imagen más consistente.


Lo cierto es que es buena idea aprovechar los dos meses de vacaciones en los que permanecéis alejados de la habitual rutina para reflexionar sobre el punto vital en el que os encontráis y tratar de buscar nuevas metas en vuestra vida. ¿Por qué no utilizar el tiempo extra del que disponemos para tratar de mejorar en algo? Desde mejorar vuestra autoestima, hasta dejar de comeros las uñas.


Y si de verdad queréis optar por un cambio de imagen, recuerdo que el verano no es la mejor época del año para ser gótico, que el negro da mucho calor.


  • Mágicas aventuras de vacaciones.

¿Qué fantásticas aventuras nos traerán estas vacaciones en familia?


Son miles las películas que nos han hecho imaginar que el verano estará cargado de emociones y sorpresas. Da igual lo inocente que suene nuestro plan inicialmente: se va a liar.


Aunque simplemente vayamos con nuestros doce hijos al lago de toda la vida (Doce en casa 2), un funeral (Niños Grandes), o a una casita en la playa (Señor, Dame Paciencia).


¿Y tienen algo en común todas estas películas, más allá del hecho de estar ambientadas en los meses de verano? Sí, que son todas malísimas (salvo la de High School Musical 2, jamás podría decir algo malo de esa fantástica obra de arte).


Por favor, dejad de hacerlas. El planeta no las necesita. Nunca las ha necesitado, y nunca lo hará.


  • Ataques de bichos asesinos.

La gran mayoría de películas de bichos asesinos están ambientadas en verano. ¿Cómo si no iban a poner las típicas escenas de tías en bikini gritando y corriendo, siendo asesinadas y sufriendo de una forma súper sexualizada? Os recuerdo que, aunque afortunadamente esté empezando a cambiar, la industria del cine ha estado mayoritariamente en las manos de hombres blancos cis-hetero. No podíais buscar una mejor explicación.


Incluso tenemos películas que mezclan monstruos, en qué fantasía de época nos ha tocado vivir.

Aunque esta costumbre comenzó con un mínimo de sentido, poniendo criaturas que tenían mayor relevancia en verano, como son los tiburones (el bicho asesino estrella por excelencia, ¡tenemos tantos ejemplos! Comenzamos con Tiburón, y terminamos a las seis maravillosas películas de la serie de Sharknado) o pulpos (Tentáculos), hemos llegado a un maravilloso momento en el que cualquier animal puede convertirse en una bestia asesina. Castores (Castores Zombies), ovejas (tanto The Godmonster of Indian Flat como Ovejas Asesinas, para que luego digan que no hay dónde elegir), y un larguísimo etcétera.


Os animo a continuar explotando este maravilloso campo. Da igual lo mala que sea la película: yo me la veré.



¡Y esto ha sido todo, amigos!


Aprovechad las vacaciones para cuidaros mucho. Bebed mucha agua, y echaos protección solar, incluso aunque no vayáis a la playa. Descansad mucho, y ved muchas películas malas con vuestros amigos. Ni siquiera es necesario que estén ambientadas en verano. De hecho, os animo a desafiar lo establecido. Ved películas de Navidad en verano, mientras coméis helado y tenéis encendido el ventilador. Quizás os sirva para aguantar mejor estas temperaturas tan malas que estamos soportando.


- Marta.

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